miércoles, 19 de enero de 2011

Miedo

Querido Nico,

Hoy debo confesarte algo... que tal vez, cambie tu realidad de alguna manera. El día de hoy, mamá tiene miedo. Miedo de afrontar un evento en mi vida -nuestra vida- y que no hay manera de evadir.

Todavía eres muy pequeño para comprenderlo, pero en algún momento entenderás que existen toda clase de miedos. Y cada quien, se encarga de darle forma de igual manera a sueños e ilusiones que a sus temores. Yo, he tenido en mi vida, al igual que cualquier persona, muchos miedos. Miedos sin importancia y otros cuantos bastante significativos.

Me gustaría que siempre pensaras, que mamá es invencible. Que nada teme, que todo lo puede y que no es vulnerable ante la tempestad. Pero la realidad es, que soy tan humana como cualquiera. Un ser humano que por supuesto, defenderá tu bienestar y hará cualquier cosa para protegerte y verte feliz, no SIN ningún miedo, sino A PESAR DE el.

Pues la valentía radica en la capacidad de caminar junto a tus miedos, actuar pese a ellos y eventualmente superarlos, solucionar los problemas o situaciones que provocaron tu sentimiento de temor y seguir adelante sin mirar atrás.

Porque la vida no es perfecta... nuestra vida no lo es. Pero nuestra felicidad radica -ha radicado siempre- en tomar todo lo que tenemos, lo bueno y lo malo, y sacar el mejor provecho de ello. Y divertirnos y bailar durante las tormentas, enfrentar el miedo a los rayos y los truenos, salpicar nuestros días en los charcos de lluvia y después... ver salir el sol, y el arcoiris y disfrutar sus colores y su perfección dentro de nuestra imperfecta existencia.

Así que hoy, durante esta pequeña tormenta, tomaré tu mano de apoyo y usaré tu inocencia, tu confianza en mi y tu sonrisa para afrontar mi miedo en silencio. Pues frente a ti, trataré de mantenerme intacta, alegre, fresca y natural. Pues es mi deber como tu mamá, no sólo no transmitirte mis miedos; sino enseñarte a derribar los tuyos.

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