La semana pasada fue bastante plana. Realmente, nos dedicamos a seguir la rutina habitual. Escuela, oficina, clase de gym y arte, tardes viendo televisión y jugando, cenas dentro de casa. Fue una de esas semanas en las que verdaderamente, no pasó nada. Y nada, es bueno. La rutina, también lo es. Fue la semana de ajuste, de vuelta a las actividades cotidianas. Y es que muchas veces, cuando no pasa nada, inmediatamente lo vemos de forma negativa. Sin embargo, la calma es positiva y necesaria. Sobre todo después de varias semanas de revolución, de visitas, de sorpresas y de todo lo que trae consigo Diciembre, es casi obligatoria una semana de verdadera inactividad. Nuestro highlight de los últimos días, fue la tarde del sábado en el parque. Hacía un buen rato que no visitábamos el lugar, y vi con cierta melancolía la destreza que Nico ha adquirido en comparación a nuestros días de parque del pasado.
Enero de 2009
Enero de 2011
Se han quedado atrás las inseguridad al deslizarse por la resbaladilla, y el constante apoyo de nuestras manos para sus acrobacias. Ahora; corre, se desliza, brinca y toma velocidad sin ninguna ayuda. "Mami, soy un big boy" - dice.
Esta semana pinta para más actividad, y es que el inicio de un año nuevo es como cualquier arranque. Primero preparamos motores y pisamos el acelerador cautelosamente. Poco a poco tomaremos mayor velocidad y recorreremos nuestra carretera preparándonos para los paisajes que ésta nos tenga preparados. Y con un poco de suerte, mi tos y la de Nico, desaparecerán por completo junto con la inactividad.
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