El viernes pasado,
tal y como la tradición lo marca en el último viernes de Noviembre; caída la
tarde nos dirigimos hacia Costco en busca de nuestro arbolito de Navidad.
Nico se
toma muy en serio su papel como el buscador oficial. Y está convencido de que
el arbolito perfecto susurra en su oído: ¡Nico,
soy yo! ¡Soy yo a quien buscas! ¡Soy el arbolito de Navidad perfecto para tu
casa!-
Entre broma
y broma, tal vez sea cierto que el árbol le habla y le dice cual debe escoger; porque
efectivamente, escogió el árbol perfecto.
“¡Este es, mami. Este me habló! -
Y queda
prohibido cuestionar su elección. Es mi mayor deseo y obligación que crea en la
magia. Especialmente, en la magia de la Navidad.
Este año,
la ceremonia del árbol la hicimos acompañados de mi suegra y mi cuñado (mi
hermana no cuenta, pues ella es parte de la tradición). Y pudieron asomarse un
poquito en la ventana de nuestros días especiales.
Con su
outfit muy propio a la ocasión (¡¿Cuáles eran
las probabilidades de encontrar una playerita con este dibujo?! – I LOVE online
shopping!), Nico esperó feliz a que montaran nuestro arbolito en su base ya
anunciando que al día siguiente él levantaría a todos muy temprano para empezar
a decorar.
Ah, es mi
hijo, no puede negarlo.
Efectivamente,
al día siguiente; Nico y yo dirigimos la fiesta desde muy temprano por la mañana.
La música navideña tocando a todo volumen (Grinch Luis nos hizo bajarle con el
argumento de que era muy temprano para despertar a los vecinos. Blah!), un
nutritivo desayuno y todo el entusiasmo que encontramos fueron los elementos
iniciales de todo un día de decoración.
Tuvimos dos
nuevas adquisiciones este año. La primera, un calendario de adviento de madera
con regalitos escondidos. Nico se despierta todos los días y baja corriendo a
ver qué sorpresa hay en el nuevo cajoncito.
Y la
segunda, estos duendes navideños hermosos y traviesos que ahora cuelgan de una extensión
de luces que atraviesa la planta baja de mi casa.
Me
encantan.
Tuvimos un
equipo extendido de asistentes. Grinch Luis estuvo MUY feliz de compartir sus labores navideñas
con alguien más.
Mientras,
Nico explicaba muy elocuentemente a su abuelita Mica cada paso que había que
llevarse a cabo en la decoración de la casa.
El mensaje de ‘Feliz Navidad’? Ahora lo armó él solito… y no me lo creo. Mi bebé que lee y escribe. Y es un chimuelo.
Nuestro árbol
perfecto, se perfeccionó aun mas; pues para este 2012 estrenamos decoración y
cambio de luces. Dejamos las luces blancas, y le dimos la bienvenida a los
colores. Los colores nos hacen feliz.
Así pues, el momento cumbre. ¿Alguna vez les había dicho que me encantan las fotos del antes y el después? Pues sí, me ENCANTAN.
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