Querido Nico,
Una tragedia de limites incomprensibles sucedió
hoy en los Estados Unidos. Y bebés inocentes como tu fueron muertos a tiros en
la locura de un hombre. Hoy llegué a comer a casa, y tu ya estabas esperando. “Mamiiiiii!”
– gritaste y saliste corriendo a recibirme. Ha sido el mejor momento de mi día.
Veinte pequeños
inocentes no volvieron hoy a su casa a abrazar a su mamita porque un arma cayó
en las manos equivocadas. Hay realmente manos adecuadas para portar un arma?
Hemos
creado un mundo lleno de tecnología y artefactos que hemos utilizado para nuestra
propia destrucción. Este planeta se ha convertido en un lugar aterrador y lleno
de odios, que tienen alcances superiores a nuestra compresión.
No dejemos
que la maldad nos rebase. Que la bondad de Dios logre alcanzar a todos y cada
uno de los corazones torcidos de la Tierra. Practiquemos el amor todos los días.
Enseñemos a nuestros hijos la tolerancia, el respeto y el amor por el prójimo con
nuestro ejemplo.
Esta noche,
abrazaré a mi Nico un poco más fuerte. Le daré infinitas gracias a Dios y a la
vida por sentir su cuerpo calientito y su corazoncito latir cerca del mío. A
salvo. Feliz. Ajeno a la maldad del mundo que le hemos heredado a él y miles de
inocentes más.
Mi corazón y
mis oraciones se proyectan hasta Connecticut con esas familias que estarán viviendo
el peor infierno de sus vidas en la que se supone debiera ser la mejor época del
año.
Dios nos
proteja, siempre.
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