viernes, 21 de diciembre de 2012

El día que el mundo no se acabó


Ya lo venía venir… Tanta promesa siempre termina en llamarada de petate. Y es que tenemos escuchando TODOS LOS DIAS desde el año 2000, que HOY, que este día; ESTE, sí era el bueno. Sonaba mucho a comercial de la Selección Mexicana, sin ofender a los involucrados. Casi, pero no.
 
¿Me pregunto si alguien realmente se metió a su sótano o a su refugio contra tornados? Seguramente sí. Me alegra que no haya sido necesario, porque en mi casa, no hay ni uno ni otro. Y francamente, ambos suenas muy claustrofóbicos.
 
21 de Diciembre de 2012 y el mundo se iba a acabar. Ahora, a echarle la culpa a los pobres Mayas porque “dijo mi mamá que siempre no”. Francamente, ya lo sabíamos, no tenemos tanta suerte. Efectivamente, el mundo se va a acabar; en algún momento, de alguna forma y para muchos. Pero dudo que nos manden un correo electrónico para avisarnos. El mensaje enviado a través de un calendario en piedra sonaba épico y muy elegante para futuros libros de la SEP. Aun así, repito, no tenemos tanta suerte.  
 
Nico, tú que estarás leyendo este texto muchos años después; tal vez estudies este día como parte de tus clases de ciencias sociales, civismo, valores o historia (¿?). O tal vez, para entonces, haya quedado absolutamente enterrado en el olvido. Junto con el Chupacabras.
 
Es probable, que alguien ya haya encontrado algún otro día especial para determinar que el mundo AHORA SI, se va a acabar. 21 de Junio de 2085? Solsticio de verano, 80’s… a mi me suena bien.
 
La realidad es que el mundo nos lo estamos acabando a diario. Y no, no soy activista de Greenpeace o PETA. Reciclo a medida de mis posibilidades y JAMAS en la vida me atrevería a maltratar a un animal; pero no me refiero a eso. El mundo se acaba frente a nuestros ojos porque añoramos cosas del pasado que nosotros mismos hemos alejado de nuestras vidas. Porque efectivamente, y aunque suene a discurso barato, ahora más que nunca valemos por lo que tenemos y/o vestimos y no por lo que sabemos y/o somos. Y aunque habrá quien diga que siempre ha sido igual, tendré que diferir de su opinión.
 
Creo que el mundo no se acabó porque habemos quienes tenemos todavía mucho que aportarle. El mundo no se acabó porque habemos quienes no hemos terminado de aprender. Y MILLONES más, que ni siquiera han iniciado su búsqueda de aprendizaje.
 
Y el mundo si se va a acabar como lo conocemos, y hay que estar preparado para ello. Tener un plan de acción y saber qué llevaremos con nosotros antes de correr al lugar indicado. No bromeo, háganlo. Se va a acabar para muchos, y hay que estar preparados para no ir en el costal. Preparados en espíritu y armonía.
 
Hoy es un día que será recordado por siempre. Estuvo cerca. Nos salvamos. Ojala que hoy se acabaran muchas cosas. La maldad, para empezar. Los sueños interrumpidos, los corazones rotos, los niños sin sonrisa, el hambre mundial y las armas. Desgraciadamente, eso no pasará hoy. Y mañana despertaremos y utilizaremos nuestra eficiente memoria selectiva para dejar el 21 de Diciembre de 2012  atrás.
 
Ojalá que los Mayas estén en lo cierto. Y que el día de hoy sea el inicio de una nueva transformación. De algo increíblemente bueno, que desentuma nuestro espíritu y despierte nuestras capacidades. Supongo que no habrá manera de saberlo, hasta verlo.
 
Mientras tanto, hoy, el día que el mundo no se acabó; voy a dar gracias por la equivocación y la oportunidad de compartir mi casa con las personas que más amo.
 
Bibi llegó ayer –insertar ovación. Y llegó con 20, VEINTE kilos de comida. El efecto “gremlin” se ha apoderado de los regalos bajo mi árbol. Mi hermano viene volando hacia tierras sudcalifornianas y yo; estoy por terminar los últimos pendientes antes de irme a disfrutar del puente navideño con mi familia.
 
Que el efecto “gremlin” se apodere del amor, las sonrisas y las buenas obras sobre la faz de la Tierra. Que se multipliquen los besos, los abrazos y las reconciliaciones alrededor del mundo que HOY NO se acabó.
 
Felices fiestas!

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