Ya lo venía
venir… Tanta promesa siempre termina en llamarada de petate. Y es que tenemos
escuchando TODOS LOS DIAS desde el año 2000, que HOY, que este día; ESTE, sí
era el bueno. Sonaba mucho a comercial de la Selección Mexicana, sin ofender a
los involucrados. Casi, pero no.
¿Me
pregunto si alguien realmente se metió a su sótano o a su refugio contra
tornados? Seguramente sí. Me alegra que no haya sido necesario, porque en mi
casa, no hay ni uno ni otro. Y francamente, ambos suenas muy claustrofóbicos.
21 de
Diciembre de 2012 y el mundo se iba a acabar. Ahora, a echarle la culpa a los
pobres Mayas porque “dijo mi mamá que siempre no”. Francamente, ya lo sabíamos,
no tenemos tanta suerte. Efectivamente, el mundo se va a acabar; en algún
momento, de alguna forma y para muchos. Pero dudo que nos manden un correo electrónico
para avisarnos. El mensaje enviado a través de un calendario en piedra sonaba épico
y muy elegante para futuros libros de la SEP. Aun así, repito, no tenemos tanta
suerte.
Nico, tú
que estarás leyendo este texto muchos años después; tal vez estudies este día
como parte de tus clases de ciencias sociales, civismo, valores o historia (¿?).
O tal vez, para entonces, haya quedado absolutamente enterrado en el olvido. Junto
con el Chupacabras.
Es
probable, que alguien ya haya encontrado algún otro día especial para
determinar que el mundo AHORA SI, se va a acabar. 21 de Junio de 2085?
Solsticio de verano, 80’s… a mi me suena bien.
La realidad
es que el mundo nos lo estamos acabando a diario. Y no, no soy activista de
Greenpeace o PETA. Reciclo a medida de mis posibilidades y JAMAS en la vida me atrevería
a maltratar a un animal; pero no me refiero a eso. El mundo se acaba frente a
nuestros ojos porque añoramos cosas del pasado que nosotros mismos hemos
alejado de nuestras vidas. Porque efectivamente, y aunque suene a discurso
barato, ahora más que nunca valemos por lo que tenemos y/o vestimos y no por lo
que sabemos y/o somos. Y aunque habrá quien diga que siempre ha sido igual, tendré
que diferir de su opinión.
Creo que el
mundo no se acabó porque habemos quienes tenemos todavía mucho que aportarle.
El mundo no se acabó porque habemos quienes no hemos terminado de aprender. Y MILLONES
más, que ni siquiera han iniciado su búsqueda de aprendizaje.
Y el mundo
si se va a acabar como lo conocemos, y hay que estar preparado para ello. Tener
un plan de acción y saber qué llevaremos con nosotros antes de correr al lugar
indicado. No bromeo, háganlo. Se va a acabar para muchos, y hay que estar
preparados para no ir en el costal. Preparados en espíritu y armonía.
Hoy es un día
que será recordado por siempre. Estuvo
cerca. Nos salvamos. Ojala que hoy se acabaran muchas cosas. La maldad,
para empezar. Los sueños interrumpidos, los corazones rotos, los niños sin
sonrisa, el hambre mundial y las armas. Desgraciadamente, eso no pasará hoy. Y mañana
despertaremos y utilizaremos nuestra eficiente memoria selectiva para dejar el
21 de Diciembre de 2012 atrás.
Ojalá que los
Mayas estén en lo cierto. Y que el día de hoy sea el inicio de una nueva transformación.
De algo increíblemente bueno, que desentuma nuestro espíritu y despierte
nuestras capacidades. Supongo que no habrá manera de saberlo, hasta verlo.
Mientras
tanto, hoy, el día que el mundo no se acabó; voy a dar gracias por la equivocación
y la oportunidad de compartir mi casa con las personas que más amo.
Bibi llegó
ayer –insertar ovación. Y llegó con
20, VEINTE kilos de comida. El efecto “gremlin” se ha apoderado de los regalos
bajo mi árbol. Mi hermano viene volando hacia tierras sudcalifornianas y yo;
estoy por terminar los últimos pendientes antes de irme a disfrutar del puente navideño
con mi familia.
Que el
efecto “gremlin” se apodere del amor, las sonrisas y las buenas obras sobre la
faz de la Tierra. Que se multipliquen los besos, los abrazos y las reconciliaciones
alrededor del mundo que HOY NO se acabó.
Felices
fiestas!
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